El hábito de detenerme cada ciertos días para analizar el caos de ideas y recursos que se apilan en mi mochila, y seleccionar contenidos para el blog, me está siendo de gran ayuda. Estoy descubriendo que algunas reflexiones que años atrás me parecían etéreas o incipientes, se han convertido a día de hoy en tesis asentadas, en términos bien definidos que sirven de cimiento para la narrativa interactiva.
Es el caso de la diferenciación entre hiperficción explorativa e hiperficcción constructiva, conceptos para los que yo usaba otros términos de estar por casa; a saber: narrativa sobre raíles y narrativa sandbox, respectivamente.
Seguro que más adelante profundizaré en estos términos, pero hoy quería compartir contigo sus definiciones más fundamentales, porque creo que son de gran ayuda para analizar y plantear narrativas interactivas.
En la hiperficción explorativa nos hallamos ante una narrativa de carácter interactivo que ha sido definida de antemano. El autor ha creado cierta cantidad de ramificaciones en la historia, incluso finales distintos, pero todo está previsto. La retroalimentación se basa en la mera ilusión de libertad que, como usuarios, obtenemos al poder elegir entre las numerosas opciones disponibles, y en la magia de su combinatoria. «Abrimos cajones», en el orden que preferimos, para obtener la sensación de control y agencia, pero nuestras acciones y decisiones no añaden contenido nuevo al relato ni lo modifican. Como usuarios, somos exploradores. Un ejemplo paradigmático de esta categoría son los librojuegos, en especial los de primera generación.
La hiperficción constructiva, en cambio, no solo nos brinda la oportunidad de tomar decisiones y elegir el camino que queremos recorrer, también nos permite modificar, añadir, alterar o expandir el contenido de la historia. La obra brinda contexto, recursos para la construcción del relato, probablemente un punto de partida y algunas etapas intermedias para ofrecer una mínima estructura, pero incluso en este caso son meros incentivos para la construcción conjunta del relato. Ya no trabajamos con la ilusión de libertad, sino con una libertad real. Como usuarios, somos coautores. Los juegos de rol son el principal exponente de la hiperficción constructiva, en especial los de nueva generación, como las líneas Fate o Forged in The Dark.
Aunque me tienta la idea de analizar a fondo las diferencias, las fronteras y la idoneidad de cada categoría, hoy voy a dejarlo aquí. Me basta con poner sobre la mesa su definición más esencial porque, seguro, servirá de base para futuros artículos y análisis.
Como ves, el sendero siempre se bifurca.
¿Habías pensado alguna vez en las diferencias entre ambas categorías? Ahora que las conoces, ¿entiendes mejor tu preferencia por ciertas obras de narrativa interactiva?
Será un placer leerte.



Pues sí que ayuda y, curiosamente, aunque un modelo constructivo debería parecerme más interesante por libre e imprevisible (entre otras cosas), hay algo en lo puramente explorativo que me satisface mucho… 🤔